PORTADA | Nunca te hubieras imaginado que Finlandia es el mayor consumidor de café del Planeta. 12 kilos por habitante al año, más del doble que el principal productor de café: Brasil. Así que no es de extrañar que en su capital, Helsinki, podamos disfrutar de cafés para todos los gustos y dignos de una visita, más o menos larga, como la propia bebida.
¿Y por qué? Es lo primero que te habrás preguntado. La principal razón es su climatología extrema, donde el frío reina durante buena parte del año. Y el café se convierte en su gran aliado para combatir los largos períodos de temperaturas bajo cero. ¡Imagina los oficios a la intemperie en pleno invierno! Pues bien, solo cuando el mercurio cae por debajo de los 18 grados negativos se puede dejar de trabajar. Mientras tanto, como dicen aquí, café y chocolate.
Así que empecemos por el más veterano de los cafés de Helsinki. El Café Ekberg (Boulevardi 9) abrió sus puertas en 1852. Primero como horno y desde 1862 con licencia para vender café (aunque bajo el nombre de Kaffekammaren Gropen). Cuentan que servía sobre 300 tazas al día a universitarios y funcionarios del gobierno que trabajaban en los alrededores, ya que estaba ubicado cerca de la plaza del Senado. Hoy en día, y en otro emplazamiento, sigue despachando cafés en un escenario propio de los años 50, ya que desde entonces se ha respetado la decoración. Es un buen lugar para comenzar el día con su buffet de desayuno y cargarse de cafeína para conocer la ciudad.
Pero para beber tanto café y no acabar de los nervios, los finlandeses tiran de café de filtro, el que conocemos como americano o aguado, ya que el espresso se reduce al 5% de su consumo. Un lugar donde se puede disfrutar de él es en nuestra siguiente parada: el Robert’s Coffee.
Tal y como indica su nombre en inglés, y su aspecto, es una franquicia del barista Robert Paulig. Una estética global para una marca en expansión que ya ha llegado a países como Japón, Singapur, Turquía, Estonia y Suecia. Solo en la capital finlandesa tiene 22 establecimientos repartidos por toda la ciudad. Así que nos decantamos por uno que está en un lugar con encanto. El Kauppahalli Saluhall (Lönnrotinkatu 34) es un mercado de reducidas dimensiones donde puedes encontrar desde puestos de verduras, quesos y carne, a paradas donde sirven comida cocinada. Entre ellos se encuentra el Robert’s Coffee. La combinación de un espresso amargo, con 5 variedades que incluyen desde ligeros aromas a chocolate a auténticas bombas de cafeína, y las pastas típicas finlandesas como la korvapuusti, con sabor a canela, resucita a un muerto.
Y si hay cafés que invitan al recogimiento, los hay que incitan a sentarse en su terraza. Cuando aparece el sol, los finlandeses son los primeros en lanzarse al exterior. El Cafe Regatta (Merikannontie 10) es una cabaña roja junto al mar que, recargada en su decoración interior con objetos antiguos como trompetas o alfombras a modo de tapiz y sencilla en su terraza, marca a cualquier viajero. El hecho de que haya una barbacoa en las que asarte las salchichas que venden allí mismo, dejan claro que aquí se puede tomar más que un café y alargarlo tanto como quieras. Los bollos de canela y las tartas de arándanos llenan todas las mesas. Y si el día acompaña prepárate para hacer cola en la entrada del café. Eso sí, todo muy civilizado y sin empujones.
Por último, un café que es como un regalo es el que encontrarás junto a la bahía de Töölönlahti, al norte de la estación de ferrocarril. La Sinisen Huvilan Kahvila (Linnunlauluntie 11) es una casa de madera azul con una terraza con las mejores vistas de la ciudad en mitad de la frondosa vegetación del pulmón de Helsinki. Un café de ensueño en el que probar el oro negro que tanto consumen los finlandeses. Una gran tetera colgando en uno de sus laterales te da pistas de que aquí el café no va a ser espresso. Va a ser largo y suave. Cosa que agradecerás para pasar el mayor tiempo posible en este mirador.
Probablemente ninguna de estas cafeterías engrosen las listas ni clasificaciones por servir los mejores cafés del mundo, pero aquí se forjan los mayores consumidores de café del planeta. Sorbo a sorbo. Así hasta 12 kilos.

