Playa de Corrubedo: el paraíso de Galicia donde un baño en el Atlántico sabe mejor en verano

Hay días de verano en los que Galicia juega con ventaja. Mientras el calor aprieta en buena parte de España, en la playa de Corrubedo basta con acercarse al Atlántico para volver a sentir el cuerpo. La arena está caliente, el sol pega y el agua… está fresca. Muy fresca. Pero después de unas horas bajo el sol, ese primer chapuzón es precisamente lo que uno estaba buscando.

La playa de Corrubedo, en Ribeira, es uno de esos arenales que impresionan por su tamaño y por el paisaje que lo rodea. Más de tres kilómetros de costa, dunas, mar abierto y un horizonte sin edificios que permite disfrutar de una Galicia mucho más salvaje. El conjunto engloba los arenales de A Ladeira y O Vilar.

Y hay algo que se agradece especialmente en días como estos: el agua fresquita del Atlántico. El contraste entre el calor de la arena y el baño resulta casi terapéutico. El primer contacto cuesta unos segundos; después, cuesta salir.

Mucho más que una playa

El gran atractivo de Corrubedo está en su entorno. La playa forma parte de un parque natural de casi 1.000 hectáreas en el que conviven la enorme duna móvil, las lagunas de Carregal y Vixán y diferentes ecosistemas de gran valor. La mejor manera de descubrirlo es siguiendo los senderos y pasarelas habilitados, ya que está prohibido caminar directamente sobre la duna para proteger este frágil ecosistema.

Un buen plan es acercarse al mirador de Pedra da Rá, desde donde se obtiene una panorámica espectacular de la duna y de la costa. También merece la pena visitar la laguna de Vixán, de agua dulce, donde existe un observatorio de aves.

Dato práctico: el Centro de Recepción de Visitantes Casa da Costa, en O Vilar, tiene entrada libre y en verano abre de martes a domingo, de 10:30 a 14:30 y de 16:00 a 18:30. Desde allí parten varios itinerarios señalizados por el parque.

Una escapada con premio

Si tienes coche, merece muchísimo la pena completar el día acercándote al Castro de Baroña, uno de los asentamientos castreños más espectaculares de Galicia. Está a unos 20 kilómetros al norte del parque y ocupa una pequeña península rocosa frente al Atlántico. La combinación es perfecta: playa por la mañana, baño refrescante y, después, historia y paisaje frente al mar.

Corrubedo es, en definitiva, de esos lugares que funcionan especialmente bien en verano. Sol, arena caliente, naturaleza en estado puro y un Atlántico fresco que, cuando el termómetro aprieta, se convierte en el mejor de los lujos.