Llega el otoño. Cuando septiembre empieza a teñir de dorado los calendarios y las primeras hojas anuncian el cambio de estación, todavía quedan lugares donde el verano se resiste a marcharse. El otoño es, de hecho, uno de los mejores momentos para disfrutar de algunas playas europeas: menos gente, temperaturas más amables y un mar que conserva buena parte del calor acumulado durante los meses anteriores.
Hemos seleccionado cinco playas para escaparse, desconectar y alargar la sensación de verano mucho más allá de agosto.

1. Elafonisi, Creta: una postal rosa en el Mediterráneo
Hay playas que parecen diseñadas para una portada y Elafonisi es una de ellas. En el extremo suroccidental de Creta, sus aguas turquesas y sus bancos de arena crean un paisaje casi irreal, especialmente cuando el sol empieza a perder la intensidad del verano.
¿Por qué en otoño? Porque octubre permite disfrutar de la playa con mucha más tranquilidad y temperaturas que todavía pueden rondar los 24-26 ºC durante la primera mitad del mes, mientras el mar conserva una temperatura cercana a los 23 ºC.
El plan: caminar descalzo por la laguna, buscar los rincones más tranquilos y quedarse hasta la puesta de sol.

2. Cala Mitjana, Menorca: el Mediterráneo sin multitudes
Menorca tiene algo especial cuando termina el verano. El bullicio disminuye, los caminos vuelven a sentirse más salvajes y algunas de sus calas recuperan esa sensación de refugio mediterráneo que las hizo famosas.
Cala Mitjana es una de las mejores apuestas para perderse. Rodeada de pinos y acantilados, combina arena blanca, aguas transparentes y ese paisaje típicamente menorquín que invita a quedarse sin mirar el reloj.
Octubre sigue ofreciendo condiciones interesantes para disfrutar del litoral balear y, sobre todo, una tranquilidad difícil de encontrar en pleno verano.
El plan: llegar caminando, extender la toalla y olvidarse durante unas horas de que existe el calendario.

3. Playa de las Teresitas, Tenerife: verano cuando Europa ya piensa en invierno
Si lo que buscamos es sol y playa cuando el otoño ya se ha instalado, Tenerife juega con ventaja. La isla mantiene temperaturas suaves durante prácticamente todo el año y, según Lonely Planet, puede alcanzar alrededor de 24 ºC de media durante el día incluso en noviembre.
En el norte de la isla, la Playa de Las Teresitas ofrece una imagen diferente a la de las playas volcánicas que caracterizan Tenerife: arena clara, palmeras y una bahía protegida frente al Atlántico.
Y hay otro motivo para viajar en otoño: cuando el calor extremo desaparece, es mucho más apetecible combinar playa con excursiones por la isla, desde Anaga hasta el Teide.
El plan: bañarse por la mañana y terminar el día viendo cómo cambia la luz sobre las montañas.

4. Fig Tree Bay, Chipre: el Mediterráneo guarda aquí su verano
En el Mediterráneo oriental el verano se resiste especialmente. Chipre es uno de los destinos europeos más fiables para quienes quieren seguir bañándose en octubre, con zonas de la costa oriental que mantienen temperaturas del agua agradables durante buena parte del mes.
En Fig Tree Bay, cerca de Protaras, encontramos una de esas playas que parecen hechas para pasar el día entero en el agua. Arena dorada, mar transparente y una pequeña isla frente a la costa completan el escenario.
El plan: nadar, hacer snorkel y esperar a que caiga el sol mientras el Mediterráneo recupera su silencio.

5. Praia da Marinha, Algarve: acantilados, arena dorada y luz atlántica
El Algarve demuestra que el otoño también puede ser atlántico. Sus enormes acantilados dorados, pequeñas calas y caminos costeros adquieren una luz especialmente bonita cuando el sol pierde la dureza del verano.
Praia da Marinha es probablemente una de las imágenes más reconocibles de la costa portuguesa y un lugar perfecto para combinar baño y naturaleza. Eso sí, el Atlántico marca la diferencia: el agua en octubre es bastante más fresca que en el Mediterráneo, aunque las temperaturas exteriores pueden seguir siendo agradables.
Y existe otra razón para elegir el Algarve en otoño: las playas están mucho más tranquilas y los precios pueden bajar considerablemente respecto a agosto.
El plan: recorrer un tramo de los senderos sobre los acantilados, bajar hasta la arena y terminar el día frente al océano.
El otoño también sabe a verano
No hace falta esperar al próximo junio para volver a sentir la arena bajo los pies. Creta, Menorca, Tenerife, Chipre y el Algarve demuestran que septiembre y octubre pueden ser meses perfectos para una escapada de playa, especialmente si buscamos algo más que sol: paisajes, tranquilidad y esa sensación de tener el Mediterráneo casi para nosotros.
Porque quizá el mejor momento para perderse en una playa no sea cuando todo el mundo está allí, sino cuando casi todos ya se han marchado.


